domingo, 1 de marzo de 2009

REALIDAD POLÍTICA Y DEPARTAMENTAL

Nuestra doctrina: -Creemos en un crecimiento en paz de una nación, en el federalismo real (no ir de rodillas al poder centralizado de turno para pedir fondos). Nos basamos en el respeto y el cumplimiento de los derechos elementales consagrados en la constitución nacional y provincial, como también en los derechos emanados de las correspondientes cartas orgánicas municipales y los pactos internacionales a los que decidimos suscribir. Entre algunos de ellos sustentamos la educación, la salud, el derecho de manifestarse (el cual el año anterior fue violado durante el paro del campo al detener a nuestra líder política M. Stolbizer) entre otras violaciones a la protesta; y que ello implica la reforma del código contravencional de San Juan (durante el 2007) y otras administraciones que pretenden criminalizar la protesta social. Propiciado esto por sectores a fines del oficialismo, los cuales se dicen progresistas. Que además, el diputado nacional Horacio Alcuaz (prov. de Bs. As) hizo un proyecto para amnistiar a luchadores populares.
-Enfocamos problemáticas vinculadas a la participación de los ciudadanos para hallar las soluciones pertinentes, las cuales deben ser eje de legitimidad en gestiones de gobierno para las decisiones que deban tomarse en las áreas de real funcionamiento y con, cumplimiento fiel de la austeridad republicana –ausente- diremos, en el caso de la administración provincial y la administración rivadaviense y su conjunto pejotista. No se hicieron consultas responsables las 2 oportunidades que el Intendente -compulsivamente-obvió la opinión de la comunidad o instituciones y/o pasos correctos para el aumento de tasas municipales.
DESEQUILIBRIO DE PODER: Álvarez ejerce un poder incontrolable que deviene del desequilibrio de poder generado en el Concejo deliberante, que habiendo ido todos en distintas listas, un solo concejal de diez, opina distinto; en realidad se podrá decir que con pactos, el Intendente municipal posee el 95% del concejo, y con un resultado sólo superior al 33% en intención de voto. Todo ello emana de caudillos departamentales que pactaron con el Gobernador y distintos grupos políticos que son aliados del PJ y que se dividieron electoralmente para apoderarse del espectro político, y que hoy en la nueva política de alianzas y frentes electorales muchos dirigentes pejotistas dirán: yo no fui, fueron los otros. Esto nos muestra que se reciclarán en otros bandos los oficialistas, pretendiéndose también oposición y repitiendo el circulo vicioso de quedarse con el espectro político para volver a pactar, por ello sin faltar a las grandes corrientes de pensamiento argentino propiciamos que se sumen al cambio, y que el cambio puede darse con un sector políticamente a las antípodas de toda expresión pejotista, es no dejarse engañar burdamente por quienes el problema lo trajeron.
Quien fue parte del problema, no puede ser parte de la solución: este fue el concepto vertido por M. Stolbizer al ser consultada sobre el nuevo armado electoral (De Narváez, Macri, Solá) lo que algunos medios muestran como la “oposición”, a sabiendas que F. Solá no sólo apoyó al gobierno actual, si no que participó del esquema -de más de veinte años- de administración bonarense pejotista de malas gestiones. Lo mismo pensamos cuando se nos habla de San Juan o Rivadavia, y es que estos reciclajes de pejotistas que intentan nuevos partidos o frentes o –inclusive- dentro de su mismo partido personalizan las malas gestiones, queriendo decir que tal o cual es el mal hombre y deslindando su responsabilidad de esto, a lo que mañana dirán que es pasado, tal como ocurrió con Jorge Abelin, J. A. Soria o el mismo Elías Álvarez.

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