LA HIPOCRESIA DEL DISCURSO PRESIDENCIAL
02/03/2009 La Presidenta de la Nación se ha dirigido al Congreso y a la ciudadanía en su mensaje de apertura del período ordinario de sesiones. Lamentablemente nuestro sistema constitucional no prevé, ni ella ha mostrado su voluntad en tal sentido, de hacer más frecuente esa presencia, como la de sus ministros. No tenemos, como España, un mecanismo que asegure un diálogo institucional y un intercambio político de alto nivel. Porque no tenemos ese sistema parlamentario y porque desde el oficialismo se han roto todos los mecanismos de diálogo democrático.
Sin embargo, ella ha hecho una invocación al “diálogo”, como si quienes la escuchábamos pudiéramos soslayar que no le dirige la palabra ni siquiera a su vicepresidente. Como si pudiéramos olvidar que nunca antes en un período democrático, un Gobierno ha tenido menos interacción con los partidos políticos. Claro, si su marido ha monopolizado esa representación como presidente del justicialismo y sus intercambios deben quedar limitados al lecho matrimonial. Si no dialoga ni siquiera con los miembros de su Gabinete. No hemos escuchado jamás en este año que la Presidenta tuviera una reunión con algún equipo de gobierno para analizar o discutir una política pública. Sí la hemos visto en cientos de actos políticos en el Salón oficial, anunciando venta de heladeras, lavarropas o automóviles; o mostrando una tarjeta que podría reemplazar el corte de boletos de colectivo (un sobreanuncio sobre una situación que rigen en cantidades de ciudades desde hace años). Pero diálogo, lo que se dice diálogo, ninguno!
Ha tenido la desvergüenza de repetir aquel mal paso de su antecesor, refiriéndose a los Derechos Humanos, como si estos fueran nacidos al mundo, paridos bajo su gestión. No solo ignoran por su propia ausencia lo que fueran las verdaderas luchas de los verdaderos luchadores, o las políticas reales de derechos humanos con la recuperación de la democracia, sino que pretende vendernos la ficción de una política inexistente durante el reinado de los Kirchner. Si algo ha faltado en la Argentina de su gestión, ha sido justamente una política de derechos humanos. Al contrario, siempre “colgados” de las bondades ajenas, apenas deben haber implementado alguna política del pasado o intentar aprovecharse de las certeras que ha marcado en tal sentido la Corte Suprema de Justica de la Nación.
El discurso ante el Congreso ha citado una continuidad del crecimiento económico, cuando en realidad las aguas de la desocupación y la recesión ya asomaron en el interior y están bajando hacia Buenos Aires. Dijo que si existen problemas es por culpa de la crisis mundial y así distorsiona temas como la estatización de las AFJP y los 23.000 millones que se fugaron del país por falta de confianza (ni siquiera en la crisis del 2001 habíamos perdido tanto). Están “haciendo bolsa” el esfuerzo y los ahorros de los jubilados. El índice industrial ha dado negativo. Y solo en la construcción se han perdido 20.000 empleos el año pasado.
Ninguna referencia a cambiar las políticas sociales, por las cuales los más pobres son vasallos ante un poder que los mantiene cautivos. De la promoción y de la distribución, solo referencias mentirosas de políticas que no existen.
La guerra desatada por el Gobierno contra el campo, sigue mostrando una mezcla de resentimiento y codicia de caja, cuando las proyecciones de la FAO señalan que para el 2015 habrá 7.500 millones de habitantes y que crecerán las demandas sobre los países agropecuarios para mitigar el hambre.
Las referencias al mal entendido crecimiento económico o a la distribución del ingreso, encuentran la expresión más hipócrita del discurso presidencial. La Sra. de Kirchner, volvió a fustigar en su discurso a los que buscan hacer dinero del dinero, a los que se aprovechan de una ganancia improductiva, a los que no reparten. En este punto, sería innecesario recordar a la primera mandataria que su propia fortuna personal (y la de su cónyuge) son, junto a la de Cristóbal López (el empresario del juego y amigo presidencial), las que más han crecido en la Argentina de los últimos años. Y que el propio NK ha explicado sus incrementos de fortuna (durante todos los años en que ha sido funcionario público y presidente de la Nación y que suman varios millones), en los buenos negocios realizados con inmuebles en alquiler y dinero depositado a plazo fijo, en la Argentina y en el exterior, sin generar un solo puesto de trabajo. ¿Puede haber, entonces, mayor grado de desfachatez que escupir sobre su propia cabeza pero disimulando el escupitajo?
Finalmente, el discurso anual de la Presidenta de la Nación ante las Cámaras del Congreso, no ha tenido ni una solo ni mínima referencia al tema de la seguridad. Como si ignorar, dando la espalda al tema que constituye la principal preocupación de todos los argentinos y argentinas, pudiera servir para borrar el conflicto. La omisión por parte de la más alta representación democrática de nuestro país es un acto de extrema gravedad que no reconoce justificación alguna. Claro, puede no percibir el problema en carne propia, o puede querer escudar su indiferencia en las causas sociales del delito. Y esto es así, pero no puede, con su actitud, homologar la ola de criminalidad que hoy nos azota. Cada mañana despertamos viendo cómo el narcotráfico se adueñó de nuestras calles y de nuestros jóvenes, cómo se viola, se mata, se secuestra y se mutila sin piedad. Con esta economía, se destruye al productor, se excluye al trabajador, y erradicar los núcleos de miseria llevará años. Entretanto, ¿dejaremos que el vecino continúe indefenso mientras desde el máximo poder político se hace la vista gorda porque también se lucha con el poder delictivo?
La Presidenta es cruel porque se burla de la gente. Cuando se encuentra frente a la ocasión de reestablecer la confianza de la sociedad, la desperdicia hablando como si viviera en otro país, o como si el pueblo fuera una manada de tontos. Ha demostrado, una vez más, su propia insensibilidad frente a los conflictos de la Argentina profunda, la que Cristina no conoce. Por suerte, hay algo nuevo que va naciendo, y la ciudadanía ha instalado su propia construcción para demostrar que el cambio es tan necesario como posible.
SCIOLI Y EL MUNDO DE LA FANTASIA
02/03/2009 Para Margarita Stolbizer el discurso del gobernador abriendo las sesiones de la Legislatura provincial es puro voluntarismo, “lo cierto es que hay un mundo real en el que se hunden nuestras oportunidades”.
La referente de la Coalición Cívica se refirió al discurso del Gobernador Daniel Scioli abriendo las sesiones de la Legislatura provincial en esos términos “solamente así se puede concebir tanta fantasía sobre lo bien que han gestionado sus ministros, como contraste de la realidad cotidiana de quienes vivimos en la provincia. Claro, algunos de ellos solo pasan por nuestro territorio en búsqueda de la tranquilidad del country en fin de semana”.
“Se ha olvidado el gobernador de explicar a los bonaerenses el porqué de su apoyo a Néstor Kirchner durante el conflicto con el campo. Parado junto al ex presidente, hasta tuvo que chicanear amenazante a los productores para quedar bien con el mandamás del PJ. Ahora se acuerda que los productores lo necesitan, pero omite decir que la grave situación que atraviesan no se debe solamente a la crisis financiera internacional o a la sequía, sino a la falta de políticas y a los aprietes del Ejecutivo Nacional a quienes Scioli reporta como el mejor discípulo”.
Stolbizer agregó que “no es suficiente reconocer tardíamente el retraso del precio del novillo vivo o del litro de leche, si desde el gobierno provincial se han convalidado sin chistar las decisiones de un gobierno nacional que ha pisoteado nuestra capacidad productiva, imponiendo gravámenes confiscatorios y cerrando las exportaciones”.
“Ha dicho el Gobernador en su discurso que la mayor muestra de federalismo es facilitar recursos a los gobiernos locales. De este modo pretende disimular o soslayar su responsabilidad frente a un gobierno nacional que ha hecho trizas el federalismo como instrumento distribuidor, que se ha quedado con nuestra riqueza, no para beneficiar situaciones de exclusión de las provincias pobres del Norte, sino para alimentar la caja política que somete a intendentes y gobernadores a pasar por el besamanos de Néstor; y que condena a los gobiernos locales a situaciones financieras gravísimas en el futuro inmediato”.
“Hay un mundo real, en el que se hunden nuestras oportunidades del interior productivo, o en el de la exclusión de millones de personas en el conurbano. Hay un mundo real, el de las escuelas vacías o el de los hospitales colapsados, los altos niveles de contaminación y la falta de infraestructura básica. La realidad palmaria de la criminalidad violenta que acecha en cada esquina de nuestra provincia. Y hay un mundo de fantasía: el que describió el gobernador en su discurso. Esperemos que despierte a tiempo”, finalizó Stolbizer.

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